Cada vez que enciendo la tele a la hora de comer no puedo evitar caer en la tentación de ver la canallada de algún Bárcenas de turno. Cuando llega la noticia (siempre llega), me pregunto si merece la pena mostrarla a las personas que ven el telediario en espera de alguna noticia que les de una pizca de esperanza, que efectivamente las hay, aunque casi siempre son falsas o simplemente rumores.
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